jueves, 18 de febrero de 2010

LOS TRES SOLES DE LA PINTURA CHINA Por José Sepulcre.

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José Sepulcre, Elche -Alicante, 1961
"El que mantiene vivo"

Un soplo de aire fresco a la pintura aporta este artista desde Alicante.

En la trayectoria de Sepulcre ha habido siempre una constante: su conexión innata con las geometrías fundamentales originarias de las Civilizaciones antíguas ( Egipto, Islam, India, Grecia), lo cual le ha llevado a profundizar en estos conocimientos a lo largo de unos 20 años. Esto le ha permitido plasmar en sus obras de forma visible e invisible, la geometría, hasta llegar en los últimos años a la abstracción geométrica oriental.

Exposiciones como la del Teatro Principal "Sala Nuria Espert" ( sept.-07), la del Centro de Congresos en Elche (ene.-08) o la de La Casa Grande del Jardín de la Música en Elda (dic.-08), trasladan al espectador hacia una experiencia visual interesante a la vez que atractiva.

Pinturas como la serie "Geometría Zen" proponen una osmosis cultural mediterránea-asiática al tiempo que fusionan la tradición y la innovación.
Sepulcre ha llegado al arte del Este y Sudeste Asiático recorriendo un camino complicado por la falta de referencias, (en el que no han faltado la filosofía, la acupuntura y la caligrafía china) tras haber pasado anteriormente por la abstracción geométrica oriental. Es también director-fundador del colectivo "Palmera Roja", que trata de promover el conocimiento y la práctica de la pintura china.
Imparte clases sobre las bases de esta técnica ancestral.

¿Qué te aporta el Sumi-e con respecto a otras técnicas?
-Me ayuda a disciplinar la mente, pero es una disciplina que libera.

¿Porqué tiene futuro la pintura tradicional china frente a tanto arte digital?
-Por saturación digital y porque aquí Menos es Más. Tenemos que disminuir, hacernos pequeños y beber de las fuentes.

¿Qué es lo que más te gusta hacer?
-Hacerle el amor a la vida, y la pintura es una de las formas.

miércoles 25 de marzo de 2009
LOS TRES SOLES DE LA PINTURA CHINA

Oriente siempre ha sido para nosotros, los occidentales, una tierra enigmática llena de magia y color, de sonidos, aromas exóticos y de cierta forma de entender la vida que invita a conocerla, atraídos como si de nuestra otra mitad se tratara.

En china, la forma de concebir el Universo es toda una filosofía de la energía, así la ley del Yin y del Yang o la no menos importante noción de vacío que permite como eje la interacción de los polos opuestos, configurados por el budismo Mahayana y la filosofía del Tao, propiciarán la aparición de un estilo de pintura muy definido, el cual de todas las artes es el más idóneo para representar el vacío.

Resulta curioso observar cómo a raíz de este pensamiento filosófico se impregnan todo tipo de actividades significantes como el teatro, la poesía, la música, la astrología, la acupuntura, el chi kung, la gastronomía e incluso la elaborada ceremonia de servir el té o el arte de la guerra entre otras muchas más.

Contar la larga aventura de miles de años de la pintura china no será el tema a desarrollar, no sólo por razones de espacio sino por ser otro el interés que nos mueve. El enfoque irá dirigido hacia tres formas de enseñanza fundamentales que tanto el aprendiz como el artista de pintura china deben conocer, a las que llamaremos los Tres Soles por su relación con tres centros vitales que en acupuntura recorren el canal interno del Maestro del Corazón (Xin Bao), donde cada sol nos mostrará una enseñanza respecto a su función energética.

No obstante, sí se esbozarán algunos aspectos de su historia junto con algunas reflexiones que puedan interesar para ir conociendo un poco más este largo camino.

Existe una estrecha relación entre la pintura y la caligrafía china o arte de pinceladas, ya que no sólo comparten el mismo origen sino también algo tan fundamental como es el trazo. También comparte los materiales de los cuales el pincel cobra protagonismo, pues por su configuración especial y zonas vacías en el pelo le hacen ser indispensable en el uso de ambas disciplinas. La relación es tal que se llegó a hablar de cómo estaba escrita una pintura o de cómo estaba pintada una caligrafía.

De todos los géneros en pintura china, el paisaje es el gran protagonista. Si bien en un principio aparece como escenario o telón de fondo para la representación de personajes, más tarde se independizó hasta alcanzar categoría de especialización, creándose la escuela conocida como Shan-Shuei cuya traducción es montaña-agua.

Luego le siguen las flores y los pájaros y muchas especialidades más como peces y dragones, cañas y pinos, legumbres y frutas, edificios y palacios…

A modo de grandes rasgos, hay que decir que básicamente existen dos tipos de escuela: la de detalle (Gongbi) y la de mancha (Xieyi), aunque hay otra técnica entre estas dos que sería la tonalista (Goudian). Por supuesto existen algunas más, pero son subdivisiones de éstas.

En relación a lo expuesto podemos hablar para entendernos de los pintores de tradición académica, es decir, realistas así como también de impresionistas y expresionistas. La lista de excelentes pintores a través de cada una de las distintas dinastías y periodos en China es enorme, lo cual no nos privará de nombrar algunos grandes maestros como por ejemplo: Gu Kaizhi, Han Gan, Xu xi, Ma Yuan como realistas. De corte impresionista tenemos a Wang Wei, Juran, Fan Kuan, Guang Gongwuan y por último como expresionistas a Zhang Sengyou, Wu DaoZi, Shitao, Zu Da…

A finales de la dinastía Tang (907-960 d.c) se gestó un cambio estético esencial en la pintura china desde el momento en que fue sustituido el color por la aguada monocroma. Lo que definió un tipo de pintura característico de China.

Es la pintura Chan o Zen la que convierte la mirada en visión iluminando al espectador al penetrar en el corazón de las cosas, despojándole el vestido a la apariencia para mostrar la pincelada desnuda de la esencia. Pero para poder captar realmente la esencia y llegar a la línea interna de las cosas, el aprendiz de pintura china debe conocer la enseñanza de los Tres Soles que enseguida vamos a ver…


PRIMER SOL:

Existe un elemento que se manifiesta en todo lo que hacemos, y su enseñanza está en todas partes, en nuestro entorno, la vida. Todo lo que existe está vehiculizado por el FUEGO, no olvidemos que ese fuego lo llevamos dentro, en el rojo de la sangre como manifestación del hombre. Tenemos que convertirnos en hombres-fuego para ascender como hace la llama y poder comunicarnos con el cielo.

Siempre que se pueda, preparar una hoguera y contemplar el fuego en estado meditativo. También podemos encender una vela e incluso coger un papel o lienzo y pintar manchas en distintas tonalidades de rojos hasta cubrir toda la superficie. Se puede hacer el siguiente ejercicio: cerramos los ojos y fijamos la atención en el centro del pecho dando la vuelta al fuego para iluminar hacia el interior, quedando así encendido el Primer Sol de nuestro Maestro del Corazón.

Este canal nace en el centro del pecho (Shan Zhong), en el corazón, el cual lo primero que nos va a enseñar es a “recordar” (la raíz etimológica de “cor”, que es corazón) porque somos más de lo que sabemos, pero hemos olvidado. Desde allí asciende su trayecto externo recorriendo el brazo hasta alcanzar la palma de la mano (de ahí que el corazón se corresponda con las manos). Al realizar esta conexión el artista de pintura china se convierte en un medio guiado por fuerzas sutiles más que por un individuo, prescindiendo del artificioso esfuerzo personal para abandonarse a la libre circulación de la luz del primer sol, que guiará a la mano y ésta al pincel sobre el papel como si de una danza se tratara.

Esta enseñanza es muy peculiar y surge de una necesidad interior, algo así como si nos estuvieran llamando insistentemente a la puerta y cuando decidimos abrir nos damos cuenta de que somos nosotros los que estamos fuera.

SEGUNDO SOL:

El trayecto interno del Maestro de Corazón desciende del centro del pecho, atraviesa el diafragma y conecta con el Segundo Sol en el punto Zhong Wan (donde se nutre la forma). Para desarrollar la forma lo mejor es ir al encuentro de un maestro notable que nos enseñe las técnicas básicas y perfeccionamiento de la pintura china.

Como ejercicio práctico para trabajar la forma, podemos pasear con un pincel cargado de tinta por la superficie del papel inventando todo tipo de formas abstractas. También concentrar la atención en el Segundo Sol, llevando allí la respiración y exhalando al mismo tiempo que hacemos el trazo.

La enseñanza en el plano físico con un maestro de carne y hueso como nosotros, nos resultará más cercana y útil para trabajar el mundo de las formas.

La práctica continuada nos revelará que estamos actuando del mismo modo a como lo hace la naturaleza, desarrollando nuestras propias facultades innatas, realizando las virtudes del cielo y la tierra de las que estamos dotados.

Por supuesto, un buen maestro nos debe inspirar e impregnar con su entusiasmo, también nos debe enseñar a apreciar a los clásicos. Aquí es donde también obtenemos una magnífica fuente de enseñanza: la tradición.

Remontarnos a los orígenes de la pintura china y conocer la tradición es iluminar la creatividad hacia una original evolución de nuestra obra sin perder nunca la identidad.

Recordando el camino de los tres soles vemos que todo comenzaba en el centro del pecho, en el corazón, en el verdadero sentir y en el recordar, para luego llegar a la esfera de la forma hasta alcanzar el tercer sol que se corresponde con…la esencia.

TERCER SOL:

Justo debajo del ombligo a dos dedos de distancia, el Tercer Sol conecta con el Mar del Soplo (Qi Hai) donde se hace manifiesta la enseñanza de la esencia. Para ello el artista debe disminuir, hacerse pequeño, creer como creen los niños y amar como aman los niños…abandonarse.

Este retroceder en el tiempo nos hará recordar la libertad y el encanto que teníamos siendo niños. Lo mejor será que encontréis un niño de un metro (un hijo, sobrino…) y le facilitéis los materiales ya preparados. Os sorprenderá ver los movimientos de sus trazos, cómo aprovechan los espacios del papel para la composición, cómo actúa sin metas ni finalidades esterilizantes. No hay expectativas.

Todo esto nos será de gran provecho para comprender cómo se desarrolló nuestra imaginación visual y la creatividad en la infancia, al tiempo que nos seducirá para poder crear nuestras obras “limpias”, sin adulterar. Porque todos tuvimos esa experiencia mágica con el dibujo y la pintura cuando por primera vez se nos dio un palito de donde salía una línea y empezamos poco a poco a controlarla por el papel a nuestro antojo.

Cada vez que procedamos a pintar, mientras preparamos la tinta en la piedra de entintar, sacamos los pinceles de la esterilla de bambú y preparamos el papel de arroz, deberíamos llevar la atención y la respiración al Tercer Sol visualizando a ese niño que fuimos lo más nítidamente posible. De esta forma lograremos sonreír de corazón y conectar con nuestra esencia hasta sentirnos libres.

Pintar con el corazón, con naturalidad, de forma que uno se pueda llegar a preguntar: ¿Soy yo el qué pinta el cuadro o es el cuadro el que me atrae hasta pintarlo? Todo esto, el cuadro, la pintura, el pincel y yo estamos fusionados de tal forma que ya no es posible separar nada.

Cuando me alegro como si otro hubiera hecho estos cuadros es cuando pienso que hay algo especial en ellos, algo que yo no controlo totalmente. Creo que en el azar y el control tampoco hay contradicción, pueden colaborar y de hecho lo hacen. Sobretodo en pintura china en donde la carga del pincel, el tipo de papel, el grado de humedad en el ambiente, etc., por no hablar del estado anímico en el momento de abordar la obra, producen lo que se ha llamado un accidente controlado o aún mejor un “control accidentado”.

Para terminar, recomendamos realizar el ejercicio completo de los Tres Soles antes de iniciar la obra: sentados, con los ojos cerrados y la atención en el verdadero sentir del Primer Sol, inspiramos descendiendo a la forma del Segundo Sol hasta llegar a la esencia del Tercer Sol. Centrados en este punto hacemos una pequeña pausa y exhalamos lentamente para proyectarnos en los brazos, notando las palmas de las manos e incluso se puede sentir un reflejo que asciende hasta el cerebro. Éstos son los movimientos de la luz de los Tres Soles definidos por los trayectos del Maestro del Corazón.

Por último, recordar que en la infancia todo lo que hacemos está en armonía con el orden natural. No hay afectación.

Desnudo y libre el niño sigue el camino natural del corazón.


José Sepulcre.

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